LOS JUEGOS DE LA CALLE EN LA ESCUELA

THEREZA SOARES PAGANI O THEREZITA, TIENE 83 AÑOS Y ES UNA EDUCADORA BRASILEÑA. ES LA FUNDADORA DE TE-ARTE, UN JARDÍN INFANTIL EN SAO PAULO, CALIFICADO POR EL PROFESOR JOSÉ PACHECO COMO “EL MEJOR JARDÍN INFANTIL DEL MUNDO”. DANIELA DEL CAMPO DECIDIÓ COMPARTIR CON REEVO LAS TRADUCCIONES AL ESPAÑOL DE LOS ARTÍCULOS DE THEREZITA.

(Serrando a bananeira) – Serrando el árbol de plátano o platanero

Ella acostumbra a decir que se alfabetizó a través de la música. A lo largo de más de 40 años ha desarrollado un trabajo pionero en la educación de niños pequeños trabajando con aspectos muy simples: dejar a los niños jugar libres en el jardín, contar con la presencia de elementos de la cultura popular, no separar a los niños por edades y no confinarlos en salas de clase; una especie de “Pedagogía Orgánica”.

Los niños pueden escoger dónde jugar, pueden también quedarse quietos contemplando la naturaleza o el movimiento de los otros niños, puede hacer parte de una clase de capoeira, yudo o música. Therezita usa la expresión“cuerpo vivido”, es decir, el niño necesita vivir su cuerpo para aprender a habitarlo usando todos los sentidos. Esas son algunas de las ideas que se proponen para auto-educar desde adentro hacia afuera, en vínculos con la familia.

El documental “Sementes de Nosso Quintal” dirigido por Fernanda Heinz Figueiredo retrata magistralmente el trabajo de Therezita y Te-Arte. El film fue premiado por el público como el mejor documental brasileño en la 36º Muestra Internacional de Sao Paulo.

En el verano del 2014, Therezita me entregó 15 artículos de su autoría, publicados en el diario Folha de Sao Paulo entre los años 2003 y 2005, para su divulgación en el mundo hispanoparlante. El siguiente es el primero de estos artículos.

LOS JUEGOS DE LA CALLE EN LA ESCUELA

“LO SIMPLE CHOCA! JUGAR ES SUPERFLUO Y TENER UNA PERSONA SÓLO PARA UN NIÑO ES IMPRESCINDIBLE. Y MÁS UN SER MIMADO Y DÉSPOTA QUE SE SUMA A LA SOCIEDAD”

Siempre jugué mucho en la calle, frente a mi casa o frente a la casa de mi abuela. En el momento en que las sillas se sacaban a la calle, con mucha alegría y seguridad, ante la mirada atenta de los mayores, comenzaban los juegos entre los niños de todas las edades – desde aquellos de un año, que ya sabían andar, hasta los de 12 a 14 años.

!Era una delicia!. Tal vez sea por eso que me siento tan segura de trabajar en lugares donde hay niños de todas las edades, de todas las razas, siempre con inclusión, término tan de moda hoy – lo que para mi siempre fue muy natural.

Fui criada en un ambiente muy simple, con valores muy presentes como la obediencia, el horario y el respeto por los mayores. Hoy siento el privilegio, con mucha alegría y tranquilidad, en una metrópolis como São Paulo, de poder traspasar esa vivencia a niños de hasta 7 años.

Ya no me sorprendo de ver a padres, maestros de facultad y visitantes de otros países emocionarse al viajar en el espacio/tiempo de su existencia infantil. La sorpresa! Las exclamaciones: “Eso existe aún”. Con el tiempo van recordando aromas, miedos y sentimientos profundos que vivieron. Algunos hablan fuerte, lloran y dicen: “Es una catarsis”.

En cuanto el adulto se rehace, el niño se motiva: comienza a jugar, su fisonomía cambia y ya no quiere irse. Los niños que llegan como “maniquí de vitrina”, con delantales y ropa inmaculada, normalmente no se bajan del regazo aunque demuestren interés. Por el contrario buscan tirar su cuerpo para librarse de la protección. La mayoría de las veces se van llorosos e infelices. Lo simple choca! Jugar es superfluo, y disponer de una persona sólo para un niño es imprescindible. Y más un ser mimado y déspota que se suma a la sociedad.

El niño autónomo, independiente, crítico, da trabajo – mucho trabajo! Sin embargo, es el trabajo que genera un ser humano lúdico, creativo, que sabe recibir el primer no y siente que no será el último, y esto le permite aprende a lidiar con la frustración y con los procesos de compartir, de ganar de perder, pues la competencia para ellos es la competencia de los juego olímpicos, del juego de la vida.

Esos niños representan un oasis hoy en día, y sufren, pero siempre están cuestionando, avanzando y planteando interrogantes todo el tiempo. Que bueno no ser el dueño de la verdad y sí el cuestionador creativo.

¿Por qué llevar los juegos de la calle hacia el interior de la escuela? Porque es jugando como se aprende! Una verdad de las más directas y simples. Por ejemplo: cantar en ruedas, bailar los folguedos del folclor, como congadas, bumba-meu-boi, reisado, pastoril, quadrilha, batuque, frevo, capoeira, cantar sin preocuparse por la afinación, bailar sin preocuparse por la coreografía, cada uno a su manera, por el placer que viene de adentro y que envuelve y transforma.

Otros juegos y payasadas de la infancia cargados de energía: el pegador, el esconde-esconde, el pique, el rabo de gato, la toca do coelho, el pega- bandeira, la barra-manteiga, la queimada, la amarelinha, la bola de gude, el jogo-da-velha, la mímica, las adivinanzas, el maestro, la batatinha-frita, el seu-lobo-está-aí, el carrinho de rolimã, la forca, tirar el trompo, saltar la cuerda, rodar neumáticos, hacer volantines y encumbrarlos, estar sin hacer nada, solo observar.

En las escuelas, jardines infantiles, parques infantiles y actuales Emei (Escuelas Municipales de Educación Infantil), los profesores y los auxiliares deben tener vocación (actitud que brota de adentro) y no fingir que les gusta lo que hacen para cumplir y no perder el empleo. Pienso que es una cobardía. Y digo más: cobardía doble y triple. Primero, solo se engañan. Segundo: como rinden muy poco en lo que hacen, el niño leal, profundo y transparente, capta esa actitud-modelo y no juega. Tercero, porque dañan a quien remunera -sea el Estado, el municipio o una entidad particular.

Vamos a aprender a trabajar en aquello que nos gusta, en aquello con lo que nos realizamos, aunque el dinero sea poco. La realización de la misión bien cumplida trae energía para otros eventos que no son tan placenteros. Vamos a aprender a respetarnos y a respetar al niño para que mañana sea un ciudadano entero.

Thereza Soaes Pagani (“Therezita”) es educadora y directora de Te-Arte, escuela de educación infantil; e-mail: tepagani@uol.com.br

Traducción libre del artículo publicado en el diario Folha de Sao Paulo el 25 de marzo de 2004, realizada por Daniela del Campo Munnich.daniela@toodoeco.com

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