La pasión de Clara Shumman

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El matrimonio Clara y Robert Schumann. ABC

Clara Wieck nació el 13 de septiembre de 1819 en la prusiana ciudad de Leipzig. Hija de un cantante, pianista y profesor de piano no comenzó a hablar hasta los cuatro años, pero pronto demostró un oido extraordinario. Empezó a tocar con tan solo 5 años y con ocho componía su primera pieza musical, al año siguiente hacía su exitoso debut como concertista. Su padre la formó con los mejores profesores de la época. Pero como la joven Wieck existían muchas en el siglo XIX que veían truncada su carrera por las obligaciones familiares. En octubre de 1832 dio un concierto en presencia de Goethe quien afirmó que «tenía más fuerza que seis muchachos juntos». Pero la circunstancia que marcaría su destino fue conocer a un joven compositor nueve años mayor que ella. Ella tenía once años y el había cumplido los veinte.

Por la casa de su padre pasaban muchos jóvenes aspirantes a genios de la música. Se enamoró de Robert Schumann, y con el correr de los años, la niña Wieck se convirtió en Clara Schumann. En aquel momento, Robert no era el gran compositor que llegaría a ser, sino que era un joven con pocos recursos y un carácter tendente a la depresión. Robert era el «discípulo más querido de mi padre», señala ella en un pasaje de sus diarios. Allí deja constancia de sus paseos y del comienzo de su apasionada relación. Pero el padre de Clara se opuso al amor de su hija por Schumann, algo que les obligó a separarse por el momento.

Su carrera de concertista proseguía, y en 1835 Clara toca para Chopinquien afirmará: «Es la única persona capaz de tocar mi música en Alemania». En agosto de 1837 le da el si a Robert de forma secreta a la espera de poder casarse, pero su padre termina por encerrarla en una habitación con su piano.

La vida romántica

En octubre de 1837 conoce a Franz Liszt y queda fascinada por su música y su maestría al piano. «A su lado no soy más que una torpe aprendiz que no avanza». Tras su matrimonio con Robert Schumann se vio inmersa en el ambiente de los escritores, compositores y artistas románticos. Conoció a Felix Mendelssohn (padrino de una de sus hijas), Johannes Brahms, Wagner y al escritor Hans Christian Andersen de quien en su diario afirma: «Era el hombre más feo de la tierra pero uno de los hombres más fascinantes que pudieran existir».

Pero llegaron también los días oscuros. Robert Schumann enfermó gravemente y sus problemas psicológicos le llevaron a intentar suicidarse. Además tuvo que ser ingresado en un manicomio y Clara no podía verlo. Unos años antes habían sido testigos del horror de las revoluciones en la Europa de 1848. Clara Schumann narra en sus diarios la impresión que dejaban los muertos en las calles, las amenazas de los milicianos a su marido, la excursión entre los cañonazos para salvar a sus hijos y las arengas republicanas de Wagner.

ABC.ES

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